sábado, 29 de julio de 2017

2 POEMAS DE DARIELA TORRES Y VÍDEO





Los siete golpes
 El dolor causa un sabor inusitado,
Mis palabras cayendo siete centímetros por segundo
Los siete golpes de mi madre antes de dormir
La ausencia de mi padre antes de dormir
Conozco muy bien el fondo de esta triste ciudad y ya no tengo miedo.

Altercados con el tiempo
despertar otra vez,
levantarme de la muerte
abrir los ojos para encontrar las flores
abrir los ojos para quemar mi sombra.

Quise abrazar el mundo pero  los abrazos
me parecen pequeñas cárceles donde habitan fantasmas
en el tiempo de mi infancia no tenía demonios, ahora sí.

Quiero despertar otra vez y que las últimas flores sean mías. 


https://www.youtube.com/watch?v=RW971hfqNVA


El Corazón Arde
 Estos días se han vuelto humo, llamas, mis pies se queman
el camino parece un hondo pesar de soledades lúgubres.
 Existe un dolor intensamente ardió que mata la esperanza de las horas
la soledad inunda los metros de esta casa, intento sostener las paredes 
Pero mis manos se queman
La habitación  se vuelve pequeña
Me desangro.
Todo es dolor,
completamente dolor,
absolutamente dolor.
Mi corazón ardiendo a paso lento se detiene                                                               
te busco en mis memorias tal como mi instinto de supervivencia intenta obtener un último suspiro.
Memorias vueltas cenizas, el amor quemado y mi inocencia rota.
Las palabras se incendian  una a una se pierden                                     
recuerdo una despedida amarga y un jardín que a cada paso hacia adelante se aleja.

Dariela Torres es una de las jóvenes voces poéticas de Honduras que comienzan a poblar nuestro imaginario literario con  enorme potencia en el primer paso. Nació el 30 de octubre de 1995 en Tegucigalpa, Honduras. Estudia Letras, con orientación en Literatura, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). La calidad de su trabajo, profundamente reflexivo y lírico, no se reduce a la narración de la vivencia personal, señala otros espacios, otros ámbitos donde el dolor se afinca y amenaza con devorarlo todo.

Foto, Dariela Torres